El foco de un producto, o cuándo es mejor estarse callado

La IFA 2013 se acaba para mí, ha sido mortal pero muy interesante. Cubrirla se sale bastante de mi zona de comfort: yo soy más de software, y sólo he estado más al tanto de los gadgets a raíz de escribir en Xataka Windows, así que ponerme a probar y buscar cacharros es una experiencia distinta.

Ya he escrito del Toshiba Encore y del Sony Vaio Tap. El mayor problema que les veo es que están hechos de plástico y con un diseño no precisamente bueno. El Vaio Tap, que tenía muy buena pinta en las fotos de prensa, está hecho de varias piezas que en directo dan una sensación de cacharro cutre.

Los que sí me han gustado bastante más han sido los Lenovo. El Thinkpad Yoga tiene muy buena pinta, sobre todo por la potencia. Eso sí, no llegan a superar a mi favorito, el Macbook Air (sólo el trackpad + gestos + BetterTouchTool me tienen absolutamente ganado en portátiles).

Pero bueno, que me desvío del tema. Yo en realidad quería hablar de Samsung, que parece ser que ha sido uno de los más destacados de la feria con el Gear y el Note 3. Continue reading

Productos absurdos

Samsung Galaxy Note 8

Ha sido leer el post y pensar qué narices se les pasa por la cabeza a los de Samsung.

Primero, por considerar que eso es un teléfono. Como si te lo pudieses poner en la cabeza cómodamente. Y no me digáis que el uso principal es usar cascos con micrófono, porque no creo que cuando te llamen al teléfono vayas a buscar corriendo los cascos para poder hablar.

Segundo, por lo sobredimensionado del hardware. Un procesador de cuatro núcleos a 1.6 GHz. No lo entiendo. Que con mi ordenador de doble núcleo a 1.8 GHz compilo con Visual Studio y paso aplicaciones al emulador de Windows Phone sin ningún problema. ¿De verdad vas a necesitar un procesador tan bestia para jugar al Angry Birds o ver el correo? Es que no entiendo por qué necesitan tanto procesador. Y encima cuatro núcleos.

Debe ser que la gente piensa que cuatro núcleos = cuatro veces más velocidad. Mentira. Teniendo en cuenta que el móvil no hace más de una tarea pesada a la vez, vas a tener un núcleo trabajando y el resto tocándose las narices. Los cuatro núcleos te sirven si estás haciendo varias tareas al mismo tiempo, para que se reparta. Por ejemplo, si tienes un programa para romper hashes por fuerza bruta, en vez de usar un núcleo usas los cuatro: divides la lista de posibilidades en cuatro y una para cada núcleo.

Pero si tienes una aplicación móvil, ¿qué tareas vas a dividir? Si están pensadas para ser monotarea: pulsas un botón y el proceso de interfaz responde. La mayoría de aplicaciones están pensadas como un único proceso, como mucho un proceso de interfaz y otro de fondo para mantener la interfaz libre y que responda a interacciones. Y no creo que los programadores de aplicaciones para Android se pongan a pensar mucho en multiprogramación, porque no compensa: es algo demasiado complejo como para que merezca la pena hacerlo en aplicaciones tan simples.

Y lo mismo con la RAM. 2GB. Pero a dónde vas con eso. Si en mi ordenador, el Call Of Duty se come 1GB y pico de RAM cuando lo pongo con máxima calidad, a 1080p… ¿Cómo vas a consumir tanta RAM en un móvil? Es que no me cabe en la cabeza.

Desde mi punto de vista, Samsung aprovecha la guerra de las especificaciones (a ver quién la tiene más grande) para meter fuerza bruta a los móviles y así ahorrarse el coste de optimizarlos decentemente. Si el iPhone 3G iba fluido con 412 MHz, si mi Lumia 800 iba genial con 512 MB de RAM, no me creo que el Note necesite todo eso para funcionar. De verdad que no me lo creo.