Mi primer smartphone fue un Android. Un Samsung Galaxy Spica que se quedó en Android 2.1 (Android 2.2 con una ROM que le instalé) y del que acabé absolutamente harto. Era lento, se colgaban las aplicaciones, el sistema... Hasta cuando me llamaban se quedaba la pantalla en negro unos segundos.

Ese fue mi momento de "Android nunca más". Desde entonces tuve tres Windows Phone: un HD7, un Lumia 800 y ahora mi Lumia 920.

Sin embargo, por casualidades de la vida, Android ha vuelto a mí en forma de una tablet, una Bq Edison 2 que nos dieron a mí y a dos compañeros de equipo por ganar un hackathon Betabeers.

A nivel de hardware, la tablet mola. Buen diseño, el altavoz no está mal, no es muy pesada y el material de la cubierta es agradable al tacto. Sólo echo de menos un poco más de resolución en la pantalla.

Pero aquí lo interesante es el software. Dije "seguro que ahora Android 4.1 funciona mejor y no se cuelga". A los pocos segundos la aplicación de configuración inicial se colgó y se reinició. Anécdota curiosa, pensé.

Se me fueron las dudas cuando después empecé a usar la tablet. Sí, va fluida... Jugueteé por los ajustes, y empecé a instalar aplicaciones.

Lo cierto es que, a pesar de tener varios cientos de miles de aplicaciones, Play Store no está tan bien. Sí, hay más aplicaciones, pero ninguna que me haga decir "tengo que seguir usando Android porque esto es una maravilla". Las únicas apps que echo de menos en WP son Hangouts y Feedly, y la última va a llegar en poco tiempo. A cambio, la mayoría de clientes de Reddit son una patata (Baconit les da mil vueltas) y los de Twitter... ni hablemos. Plume es el único que se salva en tablets, pero es lento con ganas.

Rendimiento

Y esa es otra: el rendimiento. Me dijo Yago que la Bq Edison 2 no era muy potente, y yo no le creí. Un procesador Dual Core a 1.6 GHz, 1GB de RAM, GPU de 4 núcleos a 400 MHz... para ejecutar unas cuantas aplicaciones sencillas debería dar de sobra. Tonto de mí. Efectivamente, Yago tiene razón.

Chrome, por ejemplo, es inusable de lo lento que es. Firefox va mejor, pero tampoco es ninguna maravilla. El scroll no va fluido en ninguna aplicación. Con varias aplicaciones, no es raro que toda la interfaz de la tablet empiece a ir mal.

Aquí yo me planteo que hay algo muy mal en Android. Por poner un ejemplo con algo que yo probé: el Lumia 520 (Dual core 1Ghz, 512 MB de RAM) lo tuve durante una semana o dos sin ningún tipo de problema de rendimiento. Más: el iPhone 5 lleva un dual core a 1.3GHz y 1 GB de RAM y tampoco he visto que tenga problemas de rendimiento.

Personalmente, yo no lo veo como "es que Nokia/Apple/quien sea optimizan mejor el software". No. Yo creo que Android está mal hecho.

Por ejemplo, ¿qué ocurre cuando una aplicación está bloqueada y pulsas el botón de Inicio/Home? En Windows Phone (no sé si en iOS también), el SO toma el control, manda la aplicación a estado desactivado y listos. Por muy colgada que esté.

En Android no. En Android, la aplicación cuelga todo el sistema: ya puedes pulsar "home" todo lo que quieras (o cualquier otro botón) que hasta que la app de primer plano no decida volver (o el sistema no decida cargársela) no podrás hacer nada.

También me resulta muy curioso que cuando pulsas el botón de Home, aunque responda, puede tardar un poco en llevarte al escritorio. Intuyo que Android espera a que la aplicación se desactive para hacer la animación, cuando tendría que ser al revés, estilo Windows Phone: la animación se ejecuta en el momento, se oculta la aplicación y luego, en segundo plano, la aplicación hace lo que tenga que hacer antes de desactivarse.

Personalización

Una de las primeras cosas que instalé fue Swype. Cómo echaba de menos ese teclado. Es una de las cosas buenas de Android, que puedes sustituir la mayoría de partes del sistema.

El otro lado de esa personalización es que a veces es necesario hacerlo. Por ejemplo, el lanzador por defecto está tan limitado que hay que instalarse Nova Launcher. No sé, estaría bien que todo funcionase bien de primeras, sin cambiar nada, ¿no?

También echo de menos un poco más de "personalización sencilla". Cambiar el tema de colores, poner una presentación de imágenes como fondo de pantalla... Pero bueno, esto son detalles nimios y que de hecho no cuadrarían muy bien con toda la interfaz de Android, especialmente lo del tema de colores.

Quédate con tu centro de notificaciones, déjame las live tiles

Sigo comparando un poco con Windows Phone: después de probar el centro de notificaciones, creo que no hace falta que venga a WP. Prefiero tener las live tiles y controlar las notificaciones que veo a que me spameen el centro de notificaciones varias aplicaciones. Por ejemplo, habiendo probado varias apps de Twitter, cada vez que me llega una notificación me aparecen cuatro mensajes nuevos. Skype no deja quitar el aviso de "Conectado". Con más aplicaciones, ese centro puede escalar a un infierno si no controlas todos los ajustes bien.

Por otro lado, veo que el escritorio es lo más soso que se haya visto nunca. Echo de menos algo más de información que simplemente iconos: en este sentido, las live tiles son muchísimo más útiles de lo que parecen, tanto por la información que dan como por la posibilidad de organizar tu escritorio en algo más que una cuadrícula.

Android como Linux

Ese es el siguiente paso que me queda: hacerle root a la tablet, meterle utilidades de consola de verdad (busybox no tiene tar ni wget, dos que he echado de menos a bote pronto), acceso SSH, nmap (sólo para curiosear y aprender)... aunque viéndolo todo, es más probable que me salga mejor comprar una Raspberry Pi para tener el miniservidor trasteando por casa.

A pesar de todo...

A pesar de todo, estoy contento con la tablet. Tengo otro sistema para probar, un cacharro más que me vendrá muy bien para ver películas y leer RSS y libros... En definitiva, un buen gadget que añadir a la colección. Además, con él ya puedo defenderme de cualquier acusación de fanboy de X marca: tengo un PC con Windows y Linux, un Macbook, un Windows Phone y ahora una tablet Android. Al final, es lo que mola de la tecnología: poder probar todo, ¿verdad?